lunes, 25 de febrero de 2008

El viernes 22 se presento el libro de Ángel Petisme en Zaragoza

El libro de Poesía de Ángel tiene muchas cosas buenas, muchas, así que ya sabéis si queréis sentir grandes emociones..."Demolición del Arco Iris"....copio de su blog la presentación que le hicieron...magnifica...
Pensando en la gente que no acudió el viernes porque no se enteró o vive en otra ciudad, les he pedido a Jesús Jiménez Domínguez, Ignacio Escuín y José Blanco si me podían mandar los textos que les sirvieron como pauta para presentarme el viernes en Zaragoza y en Bilbao (en el caso de José) hace unos días. De la magnífica lectura e interpretación de los textos por parte de Ricardo Joven, dejémoslo como un instante de belleza único e irrepetible. Los que fueron testigos saben de qué hablo. Y Jesús me manda su texto ya. Lo enlazo con una entrevista a fondo que le hacen este mes en Teína.
DEMOLICIÓN DEL ARCO IRISÁngel Petisme
“La primera vez que tuve ocasión de cruzar unas palabras con Ángel Petisme fue en el 94, en la fiesta final de aquel congreso dedicado a Miguel Labordeta, donde todos los asistentes tuvimos la fortuna de presenciar un espectáculo único entre los vapores del alcohol y el velo del humo: Ángel Petisme cantaba sobre el escenario y el poeta Carlos Edmundo de Ory le acompañaba en una especie de rap lúdico-surrealista. El momento bien merecía ser inmortalizado en una foto y disparé el flash. Hace pocos meses, después de haber transcurrido una docena larga de años, se me ocurrió enviarle esa foto a Ángel y, a buen seguro, provoqué en él un relámpago de nostalgia pero también de júbilo en su memoria.
Quién me iba a decir a mí entonces que un día como hoy iba a tener el honor de presentarle un libro a Ángel Petisme, y más concretamente este Demolición del arco iris.
No es azarosa la elección de este título tras su antología Teoría del color, donde el autor repasaba su trayectoria poética desde aquel primigenio y vanguardista (G)rito hasta sus libros más combativos desde la paz, como son El cielo de Bagdad e Insomnio de Ramalah.
Todas las teorías, como todas las presunciones, merecen finalmente ser destruidas. En Demolición del arco iris, Petisme parece reinventarse a sí mismo pero siempre desde la franqueza y la autenticidad, desde el compromiso con la vida y el amor, con el arte y la poesía. Y, por supuesto, comprometido con las causas sociales más nobles sin caer en el peligro de una lírica cerradamente panfletaria.
Nada de racanismo creativo, nada de anorexia poética. Estamos de enhorabuena: En un gesto de generosidad, Ángel nos entrega un libro que es a la vez muchos libros. La madre de todos los libros, si se me permite: aquí cabe la poesía narrativa y la prosa poética, el monólogo dramático de tinte apocalíptico y el texto de encargo para catálogos de arte o prólogos de otros libros. En un tiempo en el que sólo el mestizaje puede salvarnos de lo que somos, Ángel sabe ya que sólo el mestizaje de géneros puede salvar la literatura de sí misma y de su propio anquilosamiento.
Demolición del arco iris es, pues, desde este aspecto, el libro más ambicioso de alguien que sin embargo, vitalmente, no ambiciona sino ser feliz y que los demás también lo sean a su alrededor. Que no es poco.
Y permitidme que lea su micropoética, que aparece en un blog de Internet, porque pienso que, a la vez que resume en gran medida su manera de entender el mundo y el arte, también puede servir a modo de GPS antes de introducirnos en Demolición del arco iris.
Dice: Llevo proponiendo desde hace mucho tiempo en mis libros un rearme moral de la poesía. La indiferencia o el cinismo es un lujo que los poetas ya no podemos permitirnos. Urge renegar de la impostura y la falsa moral. Napoleón apuntaba que sólo había dos poderes en el mundo: la pluma y la espada. Canto y escribo para no tomar la espada. Mojo mi pluma y mi guitarra en la sangre del siglo XXI. Creo en la poesía como una pasión útil. Los poetas no somos anestesistas ni embalsamadores del caos en el que estamos sumergidos. Somos bomberos de la memoria. He encontrado más belleza en los contenedores, en los parkings, en los hipermercados que en muchos museos. “Ser poeta un instante y hombre toda la vida” como reza un aerolito de Carlos Edmundo de Ory.
Demolición del arco iris sigue al pie de la letra esta micropoética y es quizás el libro más Petisme de todos los suyos. Petisme elevado al cubo mientras ahí fuera la Humanidad (que no el hombre) parece haber descendido a otro cubo muy distinto (el de la basura) con sus conflictos, sus gobernantes y su globalización despiadada.
Más aragonauta que argonauta, más probeta que profeta en su tierra, Petisme experimenta con varios escenarios a la vez (Nueva York y los Monegros, Lavapiés y Oriente Medio) para lanzar su voz a batallar causas perdidas. De lo local a lo universal. Del verso intimista y contenido al verso alucinógeno. Desde la denuncia del mundo hasta la declaración de amor mundano, Petisme ama en defensa propia y en cada caricia se juega la piel. Petisme pierde la fe entre dos campanadas y la recupera entre los brazos del amor, única religión posible para buscar el punto G del alma. Ángel caído y vuelto a levantar este Ángel Petisme.
En el título, Demolición del arco iris, están implícitas las ideas de Génesis y Apocalipsis, lo que equivaldría a decir que en la portada ya está retratada toda la Humanidad. Pocas veces un título fue tan certero y tan gráfico.
Demolición del arco iris es un libro babélico, plagado de voces y de referencias donde se dan la mano Bin Laden y Juan el Bautista, Paco Rabal y Gerónimo el jefe apache, Nostradamus y los sms. Donde se homenajean a las mujeres del cine (pero a la mujer en general) y donde el Antiguo Testamento, más alucinado que nunca, sucede en los Monegros, a la vuelta de la esquina.
Muy alejado de la atonía de gran parte de la poesía que se hace en este país, Ángel busca y encuentra el tono preciso que cada poema necesita: sabe cuándo ser cáustico, cuando reposado, cuando afilar la ironía o cuando sacar a pasear el sarcasmo con su mejor correa. Puede adoptar la grandilocuencia alucinada de los profetas o ser conciso cuando la intimidad lo sugiere. Pero también Ángel conoce el secreto de una buena imagen. Sabe que las metáforas brillantes se escriben con los ojos antes que con las manos. Y no es de extrañar así que el libro se divida en pretendidas tomas cinematográficas, como si el propio autor fuera cámara en mano escribiendo la crónica de un mundo enfermo.
En resumen, es Demolición del arco iris un banquete para los sentidos tras el que, sin embargo, el lector no precisa de bicarbonato, sino que desea repetir.
Una leyenda decía que al final del arco iris aguardaba una olla rebosante de oro. Yo creo que al final de este arco iris hoy enfermo brilla todavía, a pesar de los agoreros, la esperanza de un mundo mejor, que ha de ser nuestro mejor tesoro. Además, como Gauguin, Ángel cree que el arte todavía puede reservarle (a él y, por extensión, a nosotros sus lectores) no algunos sino muchos días felices. Afortunadamente.
Y perdóneseme otro símil para acabar, éste de naturaleza futbolística y en otro sentido: Cuando un delantero centro es un tuercebotas (o sea, un pésimo delantero) se dice de él que es incapaz de marcarle un gol al arco iris. En cambio, he aquí a un verdadero ariete de las palabras que acierta con su arco iris.
Gracias y felicidades, Ángel.”
Jesús Jiménez Domínguez

No hay comentarios: